miércoles, 20 de marzo de 2013

Feliz Primavera

Mi quillo no tiene lo que se dice una gran capacidad deductiva. Hace las cosas por costumbre, por repetición o por estímulo respuesta. De verme coger una bolsita de plástico deduce que vamos a salir a pasear con la consiguiente recogida de caquitas por mi parte; si en lugar de eso uso la bolsita para introducir un alimento en el congelador, se desconcierta y me mira como diciendo ¿qué ha pasado? De abrir la nevera sobre las 7'45 de la mañana se deduce que voy a sacar la latita para dársela en el desayuno; si, por el contrario, saco una alcachofa para hacer un arroz de verduras, no sabe dónde meterse. Así que ando todo el día intentando hacerle entender que las cosas no siempre son iguales, se realizan de la misma manera, en el mismo orden y con la misma estructura; y que romper los hábitos puede ser liberador. "A veces —le digo—, está bien hacer algo completamente fuera del rigor normativo, comer con las manos, por ejemplo, en el cuarto de baño, de madrugada y limpiarse los morros con la manga de la camiseta". Sonrío malévola pensando en lo saludables que son esas transgresiones cuando le oigo decir (a su manera, claro):
—Tú come donde quieres, cuando quieras y como quieras, pero a mi dame latita por las mañanas que es lo que me tranquiliza, sitúa y me contenta el estómago.
—Animal de costumbres —le espeto.
—Feliz primavera —me responde mientras abro una lata de Brekkies excel, tentaciones de cordero.

La frase del día: Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.
Pablo Neruda